Diego Armando Maradona fustigó anoche a la desorganización imperante en el seleccionado argentino y a su ex compañero en el Mundial de México 1986, Julio Olarticoechea, porque afirmó que no le “gusta como el Vasco le está poniendo el pecho a la situación, ya que va a los Juegos Olímpicos a nada”.
“La verdad es que no me gusta como el Vasco le está poniendo el pecho al seleccionado olímpico, porque va a Río de Janeiro a nada”, disparó Maradona al llegar anoche a la Bombonera para presenciar la semifinal de vuelta de la Copa Libertadores ante Independiente del Valle, de Ecuador.
“Es que lo que hace me parece que es una falta de respeto para la selección argentina y para todos los que alguna vez ganamos algo con la camiseta celeste y blanca”, remarcó Diego mientras se dirigía a su palco en la cancha de Boca.
Sin tiempo para prolongar el diálogo con la prensa a escasos minutos de comenzar el partido, Diego evitó pronunciarse sobre sus preferencias respecto del sucesor del renunciante Gerardo Martino ya que, sostuvo, él no “elige” al técnico de la selección, pero sí fue contundente a la hora de hablar de Lionel Messi.
“Lo llamé muchas veces a Lío pero nunca pude comunicarme con él. Bueno, tampoco le voy a estar rompiendo el teléfono. Hay que dejarlo tranquilo porque está de vacaciones. Pero la selección lo necesita”, enfatizó.
Y cuando se marchaba y llegó la última consulta respecto de que opinaba de la Superliga que fue aprobada en el predio de AFA, en Ezeiza, fue contundente: “Es una cagada”.
Maradona regresó a la Bombonera para alentar al cuadro de sus amores desde uno de los palcos, en el marco de las semifinales de la Copa Libertadores de América 2016. Diego volvió al país para presenciar el homenaje a los campeones del Mundial México 1986 y también para trabajar junto a los veedores de la FIFA en AFA, pero aprovechó la ocasión para reencontrarse con el Xeneize.
Al salir el azul y oro al campo de juego, arengó con puños apretados y desde lo alto saludó al entrenador Guillermo Barros Schelotto.
Maradona no pisaba el estadio desde el 18 de julio del año pasado, cuando Carlos Tevez reapareció con la camiseta de Boca ante Quilmes y Jonathan Calleri convirtió un memorable gol de rabona para sellar el triunfo por 2-1.
También se esperaba al ídolo Xeneize Juan Román Riquelme, pero finalmente se quedó viendo el partido por televisión.
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